Ribera insta a los alcaldes a poner cerca de colegios y hospitales aún más restricciones de tráfico y ruido que en zonas de bajas emisiones

Ribera insta a los alcaldes a poner cerca de colegios y hospitales aún más restricciones de tráfico y ruido que en zonas de bajas emisiones


Una zona de especial protección de niños, enfermos y ancianos frente a la contaminación del aire y el ruido dentro de una zona de bajas emisiones, donde ambos deben estar restringidos de por sí. El Ministerio de Transición Ecológica propone esta doble protección frente a la contaminación del aire y acústica a los ayuntamientos en el real decreto que ha publicado este miércoles el BOE con los detalles que las ciudades de más de 50.000 habitantes tendrán que incluir en sus proyectos para delimitar zonas de bajas emisiones (ZBE) que, en principio, deberían haber puesto en pie "antes de 2023".

Es entre estas pautas donde el decreto plantea que los ayuntamientos vayan más allá de la delimitación de zonas -con una superficie "adecuada y suficiente", normalmente en el centro de las urbes- con la creación de áreas de especial protección, tanto en cuanto a la calidad del aire como a la contaminación acústica, en lugares donde haya un colegio, un hospital o una residencia de ancianos. Son las llamadas "zonas de especial sensibilidad" y "zonas tranquilas" que el Ministerio quiere que queden dentro de las zonas de bajas emisiones, aunque también contempla que puedan tener carácter discontinuo.


Menos contaminación

En su decreto, Transición Ecológica indica que el diseño de las ZBE por parte de los ayuntamientos "podrá considerar zonas de especial sensibilidad" para proteger a sectores de la población más vulnerables al impacto de la contaminación que producen los vehículos a motor. Estas zonas incluirán "requisitos y medidas de reducción de emisiones más exigentes" que en la "zona principal" de la ZBE.

Estas zonas de especial sensibilidad se establecerán "prioritariamente" cerca de "equipamientos escolares, sanitarios, hospitalarios y de residencias de ancianos".

El propósito de las ZBE es reducir la contaminación y mejorar la contaminación del aire, reducir las emisiones y provocar un cambio "modal" en los medios de transporte que utilizan los ciudadanos, de modo que cada vez usen menos los vehículos a motor y más vehículos eléctricos, preferentemente colectivos o, directamente, vayan a pie. Incluso para el transporte de mercancías dentro de las ZBE, el Ministerio plantea en su decreto que se fomente en vehículos de cero emisiones o la "ciclologista", es decir, en bicicleta o ciclo.


Menos ruido

Además de la calidad del aire, los ayuntamientos también deberán marcarse como objetivo de sus ZBE la reducción de la contaminación acústica. De manera general, deberán considerarlas zonas de protección acústica especial, según la ley, pero también en este aspecto plantea áreas donde se refuerce aún más la reducción de ruidos.

El decreto de Transición Ecológica las llaman "zonas tranquilas", donde "los objetivos de calidad acústica serán más restrictivos que los aplicados a las demás áreas acústicas delimitadas en las ZBE".

En relación con las ZBE, el decreto advierte también a los alcaldes de que, al delimitarlas, deben evitar que el tráfico se concentre en las zonas adyacentes, donde no deberán elevarse los niveles de contaminación. Al contrario, espera que las ZBE incentiven un "efecto contagio" y que la mejora de la calidad del aire y la reducción de ruidos se extienda a las zonas cercanas.


Multas de 200 euros

A pocos días de que termine el año -y el plazo- son solo una quincena de ciudades -a las que este mismo miércoles se ha sumado Zaragoza- de las 149 obligadas a restringir el tráfico en determinadas zonas las que lo han hecho y el Ministerio también ha apurado hasta el último momento para aprobar un decreto ley que detalla las características que deben tener estas zonas de bajas emisiones, con objetivos cuantificables, medibles y evaluables de reducción de partículas contaminantes o de reducción de emisiones. Tres años después de su entrada en vigor se evaluará por primera vez si se han cumplido. Después la revisión será cada cuatro años.

Los ayuntamientos que ya tienen aprobadas sus ordenanzas municipales para poner en pie sus zonas de bajas emisiones dispondrán ahora de un año y medio para adaptarlas a lo que dicta el decreto. Con las que no han cumplido, Transición Ecológica se dispone a estudiar caso a caso para conocer los motivos del retraso y cuándo podrán tenerlas.

El decreto contempla un régimen sancionador pero solo para los conductores que se salten las restricciones en la zonas de bajas emisiones de cada ciudad. Es algo que tiene consideración de falta grave, con una multa de 200 euros, según contempla la Ley de Tráfico.

Fuente: 20 Minutos

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